[MSN] ESPECIAL Fue parte del oscuro mundo del tráfico de arte y hoy Michel van Rijn, descendiente directo de Rembrandt, es un cazador de saqueadores de arte. Así, recuperó el tocado de oro moche.

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Sun Sep 10 19:45:13 CEST 2006


Un cazador suelto en Londres 
 
INCANSABLE. Michel van Rijn ha investigado tráfico de obras de arte en todo
el mundo. Egipto, Líbano, Estados Unidos, Jordania, Italia y China son sus
principales focos de atención. (Foto: Fernando Lucena)  
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http://www.elcomercioperu.com.pe/edicionimpresa/html/2006%2D08%2D20/imeccron
icas0562092.html  
 
 
 
ESPECIAL Fue parte del oscuro mundo del tráfico de arte y hoy Michel van
Rijn, descendiente directo de Rembrandt, es un cazador de saqueadores de
arte. Así, recuperó el tocado de oro moche


LONDRES. "A las doce y media o a la una... tú decide, hora peruana", me
indicó, riéndose, Michel van Rijn, el famoso perseguidor de traficantes de
arte. Se refería a la hora en la cual nos reuniríamos en su casa en Londres
para conversar sobre la publicitada recuperación del artefacto de oro moche,
entre otras cosas.


Al entrar a su casa quedé confundido: ¿cómo era posible que un heredero de
Rembrant y cultivado especialista en arte y antigüedades tuviera semejante
decoración? Van Rijn intuyó mi asombro: "¿ya viste la decoración?, nada de
arte, solo kitsch". Docenas de soldados de plástico, muñecas de colores,
gorilas, arañas y otros juguetes forman parte de su patrimonio artístico. Su
manifiesto personal en contra de las colecciones de arte privadas. 


Van Rijn sirve una taza de café y explica que su hobbie es la "cacería" de
traficantes de arte. Y cazar a Leonardo Patterson era uno de sus principales
objetivos. "Conozco a este tipo, conozco el modo en el que opera. En los
años sesenta era un saqueador de tumbas en Guatemala y México. En estos
países tenía a autoridades sobornadas que le permitían volar templos
completos con dinamita y luego sacar las piezas en los helicópteros del
Ejército". 


El relato continúa. El arma más eficaz que este cazador utiliza es su página
web, la misma que cada mes es visitada por más de un millón de personas que
acceden a la más valiosa información relacionada al tráfico de piezas de
arte. El nombre de Patterson figuraba en la página web de Van Rijn desde
hacía bastante tiempo. La información lo señalaba como un traficante
inescrupuloso y saqueador de tumbas, datos que entorpecían los millonarios
negocios del costarricense, quien prefería pasar como un legítimo
coleccionista para ofertar sus piezas únicas a selectos compradores. 


Y llegó la estrategia. Michel van Rijn utilizó una expresión que le abrió el
camino a Patterson para entablar una denuncia por perjurio ante los
tribunales alemanes. El objetivo de la acción legal era conseguir que Van
Rijn se abstuviera de mencionarlo en sus reportes. Luego de un largo proceso
legal, Patterson perdió el caso y Van Rijn prosiguió con sus publicaciones. 


Luego de su infructuoso intento por la vía legal, Patterson decidió
acercarse directamente a Van Rijn. Y entonces llegó lo inevitable: le
ofreció dinero a cambio de remover de su página web cualquier referencia a
su nombre. Van Rijn fue directo al grano. Le explicó que dinero no le
faltaba y sugirió que ofreciera algo más atractivo. Patterson cayó en la
trampa y poco a poco le fue proponiendo distintas piezas de arte
precolombino a manera de soborno. Van Rijn las rechazaba: "Vamos, Leonardo
(Patterson), yo tengo tu libro, sé qué piezas tienes, ofréceme algo mejor".
Michel van Rijn hacía referencia al libro publicado por Patterson en 1997,
donde se muestra parte de la colección privada de este último, la misma que
--como lo informó ayer El Comercio-- contenía varios de los objetos robados
de la casa deRaúl Apesteguía, luego de su asesinato en 1996. 


Finalmente Patterson le ofreció la codiciada pieza de oro moche. Van Rijn
fingió haber llegado a un acuerdo con el traficante y lo retiró de su página
web con el compromiso de que este viajaría a Londres a entregarle la pieza.
"Lo que Patterson no sabía es que cada paso del camino lo di con el
conocimiento de Scotland Yard", dice Van Rijn. Luego de reunirse en la casa
de Van Rijn, ambos decidieron que la transacción y el acuerdo con respecto a
las menciones en la página web se concretarían a través de los abogados de
ambas partes. Según Van Rijn, Patterson no podía permanecer en Londres por
mucho tiempo. Temía ser arrestado. Por eso ingresó al Reino Unido trayendo
la pieza moche y, luego de reunirse con Van Rijn, dejó la pieza en manos de
sus abogados y salió del país. 


Es en esta etapa cuando, con conocimiento de Interpol-Perú, Scotland Yard
decide intervenir. La agente Michelle Roycroft ingresó a las oficinas de los
abogados y así confiscó la reliquia moche.




EL CAZADOR Y LA PRESA
Michel van Rijn es uno de los descendientes de Rembrandt. Heredero de parte
del vasto patrimonio del pintor holandés, en su juventud decidió revelarse
contra su familia y dedicarse a construir su propia fortuna traficando
piezas de arte de Turquía, Líbano, Libia y Cuba, entre otros países. "A los
18 años crees que puedes hacer todo mejor que nadie. Yo llegué a robar
piezas del patrimonio personal de Gaddafi, y saqué obras de arte de la Unión
Soviética durante la Guerra Fría", cuenta Van Rijn a quien por entonces se
le atribuían diversos robos, algunos cometidos por él y otros no. "Una vez
le dije a la prensa que quería robarle a Gaddafi y todos rieron mientras
tanto yo me llevaba las piezas (del líder Libio)". En Cuba tuvo mucho
trabajo luego de la revolución. Muchos coleccionistas tuvieron que salir de
la isla dejando atrás valiosas obras de arte que misteriosamente fueron
desapareciendo.


A los 37 años decidió dar un giro de 180 grados y se convirtió en un cazador
de saqueadores de arte. Y para lograr recuperar piezas alrededor del mundo
invirtió gran parte de su patrimonio personal. "Los valores cambian cuando
maduras", sentencia. Según Van Rijn, el mundo del arte había cambiado y a él
le correspondía cambiar también. 


Cuando publicó un libro explicando sus hazañas y las formas como opera un
traficante de arte internacional, implicó a muchos en el mundo del arte,
incluyendo las famosas casas de subastas Sotheby's y Christie's. Y fue
cuando Van Rijn se volvió persona non grata. No se arrepiente. 




LEONARDO PATTERSON
Según Michel van Rijn, Patterson es un "saqueador de proporciones
industriales" que se codea con miembros de la realeza y de los más altos
círculos sociales internacionales, a quienes ve como clientes.


El costarricense vive entre Munich y Ginebra, y es un gran jugador de polo,
deporte para cuya práctica posee su propio equipo.


En los últimos días, Michel van Rijn habría enviado a Interpol información
confidencial acerca del paradero y de la identidad falsa con la que
Patterson estaría viajando. "Patterson sería afortunado si lo capturan en
Suiza o Alemania, Si lo atrapan en México, por ejemplo, lo colgarán de los
testículos (sic) hasta que escupa todas las piezas que robó", aclara Van
Rijn, con su crudeza característica.




SU RELACIÓN CON EL PERÚ
La visita a la casa de Michel van Rijn me permitió tomar contacto con
diversa documentación que muestra la extensiva labor que, durante varios
años, el holandés ha venido realizando con el fin de repatriar obras de arte
al Perú y a otros países. "El Perú guarda un lugar muy especial en mi
corazón, a pesar de que a mí no me han tratado muy bien," dice.


La recuperación de la joya moche es uno más de sus logros obtenidos en
beneficio del Perú. Antes Van Rijn fue parte fundamental en la restitución
del altar de Challapampa, el mismo que había sido transportado de Puno a
Estados Unidos por un traficante. También expuso a un "saqueador" mexicano
que se encontraba en posesión de una capilla completa (con paredes y techo
incluidos) que fue desmantelada cerca del Cusco y llevada del Perú a México.



Además de haber financiado parcialmente estas operaciones y de haber donado
computadoras a Interpol-Perú, Michel van Rijn ha puesto su vida en peligro
al enfrentarse a poderosas grupos de poder, implicando a varios criminales
en el proceso. Por eso vive rodeado de guardaespaldas permanentemente.


Tiempo atrás ofreció 1,5 millones de dólares por la colección de Enrico
Poli, con la finalidad de donarla al Gobierno Peruano. "Es inconcebible que
un saqueador de las dimensiones de Poli pueda tener su propio museo en el
Perú. Él importó la tecnología que se utiliza para saquear restos
arqueológicos", dice sobre el coleccionista italiano. 


Según su testimonio, en el pasado también habría tomado parte en una
investigación encubierta que destapó una red de tráfico de piezas
precolombinas que contaba con la colaboración de miembros del Instituto
Nacional de Cultura. "Miembros del INC catalogaban importantes piezas de
valor histórico como 'artesanías', y así se conseguía la ilícita exportación
de las mismas".


En esta oportunidad, Michel van Rijn tampoco se siente debidamente
reconocido por el Perú: "Siempre es lo mismo. Luego de haber invertido
muchísimo dinero de mi propio bolsillo, haber puesto mi vida en peligro y
haberme pasado meses viajando al Perú y a otros países a fin de conseguir
que las autoridades peruanas se pongan en movimiento, cuando una pieza es
finalmente recuperada, mi labor parece ser repentinamente olvidada".




SCOTLAND YARD
La detective Michelle Roycroft, de la Unidad de Arte y Antigüedades de
Scotland Yard, no se encontraba disponible para comentarios porque la
investigación continúa. Pero un comunicado oficial de dicha autoridad dice,
en clara referencia a Michel van Rijn: "...estamos enormemente agradecidos
por el amplio conocimiento de los profesionales en la industria del arte que
han trabajado con nosotros de manera cercana, permitiéndonos lograr tan
importante recuperación". 



Fernando Lucena 
Especial para El Comercio  



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